domingo, 10 de noviembre de 2013

Lanata: suicidio ideológico

Lanata estuvo toda la semana pensando y repensando las ironías con las que fascina a su público en el programa de cada fin de semana. Las ironías, vacías de contenidos, llenas de omisiones, chorrean por su boca y remiten a la Ley de Medios. Cada ironía resbala, como una gota, por sus labios y va decantando, poco a poco la dignidad de Lanata. Cada una, como una tortura china, va socavando gota a gota, la dignidad del periodista que olvidó. Olvido y traición: el periodista que proclamó: "Cualquier país en serio no permitiría un monopolio de los medios de comunicación", o mejor aún "Yo no sería tan obtuso de oponerme a una ley solamente porque la proponga Kirchner", está agobiado y demacrado internamente. Nadie sale incólume de despojarse de las ideas que lo hacen identidad; nadie traiciona a su público sin traicionarse a sí mismo. Nadie traiciona sus ideas, sin suicidarse en el intento. Quién sabe si está enterado de que es cadáver exquisito; si le comentaron, que es muñeco de ventrílocuo.

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